Coping with Grief
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Prisciliano “Chano” Barajas
Prisciliano Barajas, conocido cariñosamente como Chano, falleció en paz el 29 de enero de 2026 en Merced, California, a la edad de 82 años, rodeado de su dedicada y amorosa familia.
Prisciliano nació el 18 de noviembre de 1943 en Jacona, Michoacán, México, hijo de Encarnación Barajas y Virginia García, quienes le precedieron en la muerte. Creció en Michoacán y cursó sus estudios hasta el segundo año de universidad, donde estudiaba para convertirse en contador público.
En México contrajo matrimonio con el amor de su vida, Graciela Barajas, con quien compartió toda una vida de amor y compañerismo. Juntos formaron una hermosa familia. Después de vivir siete años en la Ciudad de México, Prisciliano tomó la valiente decisión de emigrar a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. Gracias a su arduo trabajo y determinación, con el tiempo logró traer a su familia para reunirse con él, construyendo una vida basada en el sacrificio, el amor y la perseverancia.
Prisciliano dedicó su carrera a la agricultura, donde su fuerte ética de trabajo y liderazgo le ganaron un profundo respeto. Comenzó a trabajar con Crane Walnut Orchards en 1973 y ascendió al puesto de superintendente. En este cargo supervisó cuadrillas de poda, programó el riego y dirigió las operaciones de cosecha en todo el condado de Merced. También colaboró en el mantenimiento de la división de ganado durante la temporada de marcaje. Se sentía muy orgulloso de su trabajo y de poder proveer para su familia. Se jubiló a los 61 años, después de muchos años de servicio dedicado.
En casa, Prisciliano era un hombre de muchos talentos y gustos sencillos. Le encantaba trabajar con sus manos, especialmente en todo lo que tuviera motor, y disfrutaba la mecánica. A menudo se le encontraba viendo fútbol o béisbol, armando rompecabezas o visitando el casino. También tenía un don especial en la cocina y era conocido por preparar deliciosos platillos de fruta para su familia.
Amaba estar al aire libre. Su patio trasero era su orgullo y alegría. Cuidaba con dedicación un próspero huerto lleno de calabaza, calabacita, pepinos, cebollas y fresas. Cultivaba hermosas parras y hacía deliciosas pasas. También tenía una variedad de árboles frutales, incluyendo higuera, cerezo, mandarina y durazno. La jardinería le brindaba paz y era una forma más de compartir su amor con los demás.
Más que nada, Prisciliano amaba a su familia. Era divertido, bondadoso y cariñoso; un padre muy involucrado que ayudaba con las tareas escolares y llevaba a sus hijos a pescar. Era conocido por ser trabajador, confiable y entregado a los suyos.
Le sobreviven su amada esposa, Graciela Barajas; sus hijos, Fernando Barajas (Suzy), Rosie Martínez (Alfred), Graciela Robledo (Dean) y Maira Barajas; sus nietos, Brandon Robledo, Adrian Martínez, Isaiah Martínez, Marcus Barajas, Brittney Ramírez y Ashley Barajas; y sus bisnietos, Leyla, Meadow, Axel, Eva, Amara y Sebastian.
También le precedieron en la muerte su nieta, Marisa García, y sus hermanos, Severo, Martín, Jesús, Elena y María.
La vida de Prisciliano fue un verdadero ejemplo de amor, sacrificio y dedicación a la familia. Su legado vive en los valores que inculcó, en las vidas que tocó y en los innumerables recuerdos que su familia atesorará por siempre.
Prisciliano “Chano” Barajas
Prisciliano Barajas, lovingly known as Chano, passed away peacefully on January 29, 2026, in Merced, California, at the age of 82, surrounded by his devoted family.
Prisciliano was born on November 18, 1943, in Jacona, Michoacán, Mexico, to Encarnación Barajas and Virginia Garcia, both of whom preceded him in death. He grew up in Michoacán and pursued his education through his second year of college, where he was studying to become a public accountant.
In Mexico, he married the love of his life, Graciela Barajas, with whom he shared a lifetime of love and partnership. Together they built a beautiful family. After living in Mexico City for seven years, Prisciliano made the courageous decision to come to the United States in search of better opportunities. Through hard work and determination, he was eventually able to bring his family to join him, creating a life rooted in sacrifice, love, and perseverance.
Prisciliano dedicated his career to agriculture, where his strong work ethic and leadership earned him deep respect. He began working with Crane Walnut Orchards in 1973 and rose to the position of superintendent. In this role, he oversaw pruning crews, scheduled irrigation, and supervised harvest operations throughout Merced County. He also contributed to maintaining the livestock division during branding season. He took great pride in his work and in providing for his family. He retired at the age of 61 after many years of dedicated service.
At home, Prisciliano was a man of many talents and simple joys. He loved working with his hands, especially on anything with a motor, and enjoyed mechanic work. He could often be found watching football or baseball, putting together jigsaw puzzles, or taking trips to the casino. He also had a special gift in the kitchen, known for preparing delicious fruit dishes for his family.
He also loved being outdoors. His backyard was his pride and joy. He lovingly tended a thriving garden filled with squash, zucchini, cucumbers, onions, and strawberries. He grew beautiful grapevines and made delicious raisins. He grew a variety of fruit trees including fig, cherry, tangerine, and peach. Gardening brought him peace and was one more way he shared his love with others.
More than anything, Prisciliano loved his family. He was funny, kind, loving, and a deeply involved father who helped with homework, and took them fishing. He was known for being hardworking, dependable, and devoted.
He is survived by his beloved wife, Graciela Barajas; his children, Fernando Barajas (Suzy), Rosie Martinez (Alfred), Graciela Robledo (Dean), and Maira Barajas; his grandchildren, Brandon Robledo, Adrian Martinez, Isaiah Martinez, Marcus Barajas, Brittney Ramirez, Ashley Barajas; and his great-grandchildren, Leyla, Meadow, Axel, Eva, Amara, and Sebastian.
He was also preceded in death by his granddaughter, Marisa Garcia and his siblings, Severo, Martin, Jesus, Elena, and Maria.
Prisciliano’s life was a true example of love, sacrifice, and dedication to family. His legacy lives on in the values he instilled, the lives he shaped, and the many memories his family will cherish forever.
To send flowers to the family or plant a tree in memory of Prisciliano Barajas, please visit our floral store.